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miércoles, 15 de noviembre de 2017

HOPE. HOLD ON, PAIN ENDS.

Qué dura es mi vida... ¿para qué negar que me siento así? Y si embargo mi cabeza tiende a pensar en aquellos que sufren más que yo... tratando de hacerme sentir mejor... pero aun así mi dolor es mío, y es muy intenso. 

He encontrado este texto en el que me he sentido muy comprendida y que me ha dado esperanzas... 

"¿Podría ser peor? Al escuchar la anterior pregunta, cualquier persona ajena dirá: “¡Claro que puedes estar peor!”, o incluso una de las frases más insultantes que existen: “¡Hay gente peor que tú que sigue sonriendo!”. No niego que si, objetivamente, siempre se puede estar peor, pero, ¿cuál es la necesidad de invalidar el sufrimiento de otros? Decir que no puedes sentirte triste, o asustado, o enojado, o frustrado, o todas las anteriores, solo porque en algún lugar, hay alguien que sufre más que tú, es tan tonto y sinsentido como decir que no tienes derecho a sentirte feliz,o pleno, o querido, solo porque hay personas que gozan de mayores alegrías que tú.Lo peor que puede pasar, es perder el propósito, el significado de la vida, y con ellos, las ganas de vivirla, haciéndola insoportable. Y tiene sentido, ¿Qué podría ser peor que vivir para nada? Sin embargo, a veces parece que si, hay cosas peores. Puede ser que las causas externas, otras personas, etcétera, te lleven a perder el sentido (tal vez la muerte de alguien, o una guerra en la que pierdes todo, o simplemente la situación te ahorcó hasta no poder más), y en este caso, como en todas las crisis, el ser humano tiene dos opciones: rendirse ante la circunstancia y aceptar la fatalidad, o levantarse y seguirse levantando.
Pero, ¿qué pasa cuando no puedes levantarte, a pesar de seguir deseándolo? Supongamos que hay un problema, uno grave; te derriba, y te levantas. Te derriba, y te levantas. Buscas una opción,la pones en práctica, pero no funciona y te derriba. Te levantas y buscas otra, pero tampoco funciona y te derriba. Te levantas y vuelves a empezar. Otra vez. Y otra vez. Y otra vez. Y una más, hasta que simplemente la presión psicológica de otras situaciones (o personas…) te hace perder la esperanza en poder levantarte. 
Esa es la peor de las calamidades que creo que puede llegarle a ocurrir a quien sea: perder el propósito y la esperanza, llegando al punto en que pides perdón por sentir y tener sueños, y deseas con todas tus fuerzas que la tortura llegue al punto en que pierdas el corazón y cualquier otra emoción. No solo renunciar a un sueño, sino rogar por que sea destruido, e incluso pedir perdón por haber soñado en primer lugar. La pérdida de la voluntad y la esperanza.
Quisiera recalcar con total énfasis algo que mencioné con anterioridad. Incluso ante el peor de los infiernos, el ser humano tiene siempre 2 opciones: rendirse, y levantarse. Incluso después de perder la voluntad, la dignidad y la esperanza, siempre se puede decidir recuperarlos y volver a ser un ser humano. Por ello, y como alguna vez leí, la esperanza a veces se oculta, pero jamás se pierde."
No voy a dejar perder mi vida... quizás duela, pero es mía. Y la transformaré. Lo conseguiré. Y volveré a ser feliz. 



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